Herramientas didácticas para enseñar matemáticas en educación inicial y básica

Materiales didácticos para aprender.

Desde temprana edad comenzamos a relacionarnos con el mundo de la mano del razonamiento matemático. De la relación con otras y otros, hasta la relación con las cosas.

El juego, por ejemplo, es un espacio donde las matemáticas pueden habitar sin invadir, al momento de contar, al jugar a la escondida, al repartir las cartas, compartiendo algunos dulces, en fin, son infinitas las posibilidades donde debes echar mano a los números y el mundo que estos abordan.

Si quieres más información sobre la importancia del material didáctico, revisa estos consejos.

También, en la siguiente columna revisaremos parte de las herramientas didácticas que permiten enseñar y aprender matemáticas, tanto en el propio espacio institucional de educación, la escuela, como también en la casa.

La importancia de usar distintos recursos

En el trabajo de Tamara González de la Universidad de Navarra destaca la claridad al presentar que los materiales y recursos son claves para la enseñanza y el aprendizaje. Por ello es tan relevante la presencia de estos en el contexto educativo, pues otorgan mejorías en la calidad de la educación, en tanto enriquecen las prácticas pedagógicas, al transformar el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Específicamente, los recursos físicos permiten representar y modelar conceptos, teorías, reflexiones sobre las matemáticas, los números, las cantidades, en fin, sobre múltiples ámbitos que abordan el razonamiento matemático.

Por esto es que un buen material didáctico debe crear situaciones de aprendizaje que sean entretenidas y llamen la atención de las y los estudiantes, que sean capaces de significarla y que relacionen a las niñas y los niños desde un lado comprensible y amigable a las matemáticas.

Los recursos y materiales didácticos pueden presentar problemas creativos que se adapten a las particularidades y necesidades de cada estudiante, por ello dicho material tiene que ser diverso, versátil, flexible para distintas situaciones.

Estas herramientas, además, otorgan una posición central a quienes están aprendiendo, dejando una posición protagónica a aquellos que manipulan el material.

Dentro de estos recursos existe una amplia gama de posibilidades. Existen materiales que están al alcance de todos los bolsillos, así como también hay otros que cuestan una fortuna. Lo relevante ahí será que el foco del material y que el objetivo de su uso tenga una planificación didáctica, con instrucciones claras, comprensibles y para ser abordadas en un tiempo adecuado.

Juego de manera para ejercitar pensamiento lógico espacial
Se pueden usar distintos juegos lúdicos para aprender matemáticas.

Entre algunas ventajas se encuentran:

  • Fortalecer la eficacia del aprendizaje.
  • Favorecer la comunicación profesora/profesor - estudiante.
  • Favorece el interés y motivación de niños y niñas.
  • Da protagonismo a las y los estudiantes, permitiendo que sean ellas y ellos quienes alcancen por sí mismas/os el aprendizaje.
  • Fomenta actividades en grupo, cooperativas y colaborativas.

También pueden haber desventajas que es necesario contemplar, como por ejemplo:

  • Que no estén asociadas a una planificación y por ende se realicen sin un objetivo pedagógico.
  • Pueden provocar distracción en niños y niñas.
  • Requieren mayor tiempo de dedicación para profesoras y profesores quienes no cuentan con las suficientes horas no lectivas para preparar dicho material.

Estudiantes de enseñanza media también pueden sacar mucho provecho al material didáctico.

A continuación revisaremos algunas posibilidades de materiales y recursos a utilizar para enseñar matemáticas a niñas y niños.

Usar recursos del ambiente que nos rodea

En nuestro entorno hay distintas herramientas que se pueden utilizar para enseñar matemáticas. Ejemplos de algunos de ellos son los siguientes:

Los menús de restaurant

Se puede crear un ambiente ficticio de juego, en que niñas y niños deben elegir productos de un menú, donde otra persona cumple el rol de mesero o mesera. Si estamos trabajando con estudiantes de los primeros cursos de la educación básica, se pueden usar número enteros, con precios acordes a los números que conocen. Luego se les pide que calculen cuánto es el total, que comparen con lo que tienen y vayan identificando si alcanza o no, si deben dar o recibir vuelto, según el rol que jueguen, entre otras.

Los dados

Según la dificultad que se tenga en mente se puede usar uno o más dados, y con ello plantear actividades destinadas a estudiantes de diversas edades.

Usa juegos en tus sesiones de apoyo escolar.
Los dados como herramientas para diferenciar números, contar, entre muchas otras.

Si nos enfocamos en la educación inicial o los primeros cursos de la básica se puede jugar al reconocimiento de los números al momento de lanzar los dados, la clasificación de estos, y la distinción de orden creciente o decreciente.

Hojas, granos, legumbres, otros similares

Se pueden utilizar algunos recursos de la naturaleza, que no la dañen por supuesto, para incentivar el reconocimiento de las cantidades, la comparación de tamaños, la clasificación, la construcción de grupos equivalentes, entre otros.

Así, niños y niñas pueden manipular contenido de su entorno para acercarse a las matemáticas, sin necesidad de realizar ejercicios de abstracción que se vuelven más complejos de entender.

Lo que nunca pasa de moda: el ábaco

El ábaco es un instrumento que seguramente nos permitió a nosotras y nosotros aprender a contar, así como también a nuestras madres y a nuestros padres.

Abaco de madera
Con el ábaco han aprendido muchísimas generaciones.

Este es un instrumento que permite realizar operaciones matemáticas sencillas de sumas, restas, divisiones, multiplicaciones, y también otras de mayor complejidad como el cálculo de raíces.

Su estructura es bastante sencilla, pues se trata de un cuadrado de madera que tiene barras paralelas en las que se pueden desplazar unas bolas que representan unidades, decenas, centenas, unidades de mil, o cualquier otra.

Fue creado en Asia, y ha sido usado en múltiples contextos, como los mercados de la Edad Media para llevar el conteo de los productos, de las ventas, los inventarios, entre otras.

En el contexto escolar el ábaco es ampliamente conocido y utilizado, pues su estructura de barras y bolas que se pueden deslizar, permite a niñas y niños visualizar el conteo, la suma y la resta.

Ejercicios sencillos son aquellos donde la profesora o el profesor solicita a niñas y niños que que pongan 4 bolas a un lugar del ábaco, o que la misma docente lo haga y le pida a sus estudiantes que le indiquen la cifra.

Así mismo, aumentando la complejidad, cada bola puede valer 5 o 10 unidades, por lo que pueden construir grandes números, sumar y restar con ellos.

También tiene la característica de otorgar mucha autonomía a niñas y niños, en tanto son ellas y ellos quienes desplazan las bolas y construyen las operaciones aritméticas.

¿Cómo escoger el material didáctico adecuado?

Acá te dejamos algunos consejos.

Jugando con legos aprendemos matemáticas

Los legos, como cubos de distinto tamaño que encajan entre ellos permiten construir torres, bases, o distintas estructuras según la imaginación.

Esto permite trabajar la motricidad y también la representación en el espacio de aquello que van realizando. Los legos fomentan la creatividad e imaginación, dando posibilidad a reproducir según sus moldes la realidad que los rodea, como un casa, un árbol, o cuestiones nuevas a partir de la invención.

Se puede combinar con el uso de cartas, construyendo torres, por ejemplo, que contengan el número de piezas que se mencione en la carta. Esto ayudará a relacionar la distinción de los números, sus cantidades, y la comparación con los otros números en tanto tamaño de la torre.

El otro rol de las cartas numéricas

En general las cartas representan el ejercicio lúdico, rol que también puede vincularse a un rol pedagógico que ayuden a niños y niñas a iniciar su aprendizaje matemático.

Para ello existen cartas particularmente destinadas a la educación inicial, donde las cifras están acompañadas de animales para que niñas y niños asocien el número a una caricatura atractiva para ellas y ellos.

El objetivo es que las imágenes utilizadas despierten interés las y los estudiantes, les sean atractivas en términos concretos. Por lo mismo estas  cartas pueden ser construidas por las mismas profesoras o profesores, usando formas e imágenes coherentes a los intereses de las personas a quienes se pretende enseñar.

Uso de madera para enseñar la geometría

Puede ser madera o cualquier otro material, pero lo común es usar restos de madera con un fin pedagógico. Estas deben estar cortadas en distintas formas geométricas y pintadas de diversos colores.

Si quieres saber sobre el uso de la calculadora en las clases de matemáticas, revisa la siguiente columna.

Algunos conceptos básicos de geometría
Aprender geometría con figuras puede ser muy eficaz.

Es importante tener variedades de polígonos, como triángulos (equiláteros, escalenos, rectángulos, isósceles), cuadriláteros (cuadrados, rectángulos, rombos, trapecios), pentágonos, hexágonos, que puedan ser usados para formar mosaicos.

Pueden ser usados de distintas formas, pues si pensamos en la educación inicial, las niñas y los niños usan las figuras para comenzar reconociendo y distinguiendo las características geométricas. Junto con ello pueden clasificarlas, ver cuáles son similares en forma, aunque el color y tamaño sean distintos.

Las y los estudiantes más grandes, por su parte, podrán ir creando estructuras mayores a partir de la similitud de los lados, por ejemplo.

Con este tipo de herramientas también se puede fortalecer la motricidad fina, la imaginación y creatividad. Se puede pedir a estudiantes que reproduzcan algunas figuras, sencillas y complejas, según la edad, teniendo de referencia un modelo; pero también pueden crearlos ellas y ellos desde cero.

Es importante que la utilización de este recurso como todos los anteriormente mencionados estén en el marco de la planificación, pues se pueden ir asociando indicadores y objetivos pedagógicos acordes al currículum nacional, como por ejemplo, los contenidos teóricos asociados a polígonos, nociones de semejanza, equivalencia, ángulos, entre otros.

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Luna

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