Aunque no sea del todo intuitivo pensarlo, la calculadora puede ser una herramienta muy importante en las clases de matemática.

Desde operaciones aritméticas hasta la realización de gráficas, puede ser parte de lo que nos permite realizar la calculadora.

Quizás algunas y algunos pensarán que esto es trampa, pero en realidad hay diversos estudios que demuestran que la calculadora es un recurso pedagógico e incluso didáctico, si se utiliza en el marco de una planificación educativa, con objetivos claros.

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¿Por qué una calculadora para aprender matemáticas?

La calculadora es una herramienta tecnológica que se usa para realizar cálculos aritméticos. Existen distintos tipos, algunas gráficas que generan imágenes gráficas propias de la estadística, trigonometría y funciones. También las hay más sencillas, que sólo hacen cálculos básicos, como sumas, restas, multiplicaciones y divisiones; así como también hay otras de tipo intermedio.

El uso de un apoyo para realizar cálculos es una actividad antigua, pues antes se echaba mano a los ábacos, los comptómetros, máquinas de sumar, entre otras.

Generalmente las calculadoras también se pueden encontrar en otros dispositivos, como los celulares, los computadores, las tablet, entre otras.

En términos generales, el aprendizaje de las matemáticas puede verse potenciado por el uso de la calculadora, en tanto ayuda a que estudiantes validen sus conjeturas matemáticas de manera más ágil, lo cual les permite avanzar de forma más expedita en la resolución de problemáticas matemáticas y buscar nuevas estrategias para ello.

El uso de la calculadora en contexto escolar puede ayudar a estudiantes resolver problemas con mayor eficiencia, en tanto no los obliga a resolver cálculos largos y dificultosos si se pretende realizar sólo con lápiz y papel. Pensemos en resolución de problemas en el marco de proliferación celular, donde las unidades usadas son poco frecuentes y generalmente cuenta con más de 3 dígitos en los decimales, los que se deben multiplicar y dividir. Ante ello evidentemente el uso de calculadora potencia y no desmotiva la resolución de ese ejercicio.

Además, en un contexto donde las TICs (Tecnologías de la información y la comunicación) avanzan y se modifican a un ritmo vertiginoso, es importante incluirlas en el aula y los procesos de aprendizaje, y no excluirlas, pues estas en su formato virtual tienen muchísima más cercanía a las y los estudiantes.

Una calculadora para la enseñanza media

En la etapa secundaria los contenidos de la enseñanza media determinados por le Ministerio de Educación (MINEDUC) se complejizan. Tal como se puede ver en el currículum nacional determinado por el órgano recién mencionado, aparecen nuevos contenidos en álgebra, geometría, estadística, entre otras.

Cálculos en pizarra
Los contenidos de enseñanza media se van complejizando, por ende se deben usar otras herramientas que aporten en su enseñanza.

Por lo mismo se vuelve necesario adoptar otros materiales a los utilizados en la educación básica, como por ejemplo, una calculadora científica, que permita ser un aporte en esos nuevos contenidos y complejidades.

Por ejemplo, servirán para hacer ejercicios de trigonometría, calculando el seno, coseno, tangente de diversos ángulos. Así mismo, poder resolver ecuaciones de primer y segunda grado; resolver productos notables; funciones y gráficos de distinta índole, usando números enteros, racionales, irracionales, reales, complejos e imaginarios.

Inecuaciones, fracciones con números irracionales, entre otras, requieren la realización de cálculos más complejos, por lo que se necesita una calculadora eficaz para aquello, y no la que se usaba en enseñanza básica para hacer alguna división de dos o más dígitos.

Por lo mismo, en caso de no haber una en la casa, será necesario contemplar la compra de una calculadora científica para iniciar primero medio. Este tipo de calculadora permite hacer cálculos con números con más dígitos, ya sean por ser más grandes o más pequeños, pero con muchísimos decimales, por lo que se usará notación científica.

Ya en cursos superiores, específicamente en la educación superior, se usan calculadoras más complejas aún en las que se puede programar, graficar funciones e incluso guardar datos y fórmulas. Aunque tranquilidad con estas calculadoras, porque usarlas en tiempos de la educación secundaria es un sinsentido, en tanto no se usará todo su potencial.

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Mira la siguiente columna que hemos preparado desde Superprof. 

¿Qué busco al comprar una calculadora?

Comprar una calculadora no puede ser una acto vacío, sino que debe ir a responder a un objetivo de aprendizaje.

Por ello, la compara de una calculadora en la enseñanza media es una inversión que al menos debe contemplar ser usada en primero, segundo, tercero y cuarto medio, e incluso, puede proyectar se usada en la educación superior, si la carrera que se escogerá implica el aprendizaje de otros contenidos relacionados a las matemáticas, como cursos de cálculo, estadísticas, química, entre otras. Ahora bien, si en la educación superior se escogerá una carrera que requiere de mayor especialización en las matemáticas, entonces es probable que ahí hay que invertir en una nueva calculadora.

Ejercicios matemáticos
Según la complejidad de los ejercicios que debes resolver puedes determinar qué calculadora usar.

Por lo mismo, puede ser inútil que compres una calculadora demasiado moderna si después no estudiarás algo que requiera mucha matemática, pues hay funciones que nunca usarás y no sabrás cómo sacarle un máximo de provecho.

Lo importante es que comprar una calculadora siempre es una inversión, pues no se desvalorizan rápidamente.

¿Quieres consejos sobre cómo escoger material didáctico?

Revisa la siguiente columna que hemos preparado para ti.

Elegir calculadora según tus necesidades

Elegir una u otra calculadora dependerá bastante de qué pretendes elegir al salir del colegio, pues evidentemente quienes opten por carreras matemáticas, no necesitan lo mismo que aquellas personas que prefieren las ciencias sociales o las humanidades. Ahora bien, se entiende que esto no se tiene para nada claro cuando una o uno está en la enseñanza media, pero lo que sí podría dar algunas luces de ello tiene que ver con nuestros gustos sobre determinadas materias. De esta forma, si los gustos se centran en las asignaturas de ciencias básicas, es probable que al elegir una carrera esta siga dichos intereses, y que por ende se enfrente a cursos de mayor complejidad matemática en la educación superior.

Si pensamos en el área de las ciencias sociales, el uso de una calculadora es importante, pues se tienen distintos cursos de estadística, donde deben calcularse medias, medianas, desviaciones estándar, varianzas, rangos, sacar algunas pruebas de relación de variables, sin embargo, para todo ello no se requiere una calculadora muy especializada, sino que una que sea capaz de realizar los cálculos aritméticos básicos, como suma, resta, multiplicación y división, además de calcular raíces.

En esta área también habrá que hacer cálculos ligados a la economía, pero que no contiene una complejidad que requiera una calculadora más especializada que la científica.

Por otro lado, si se opta por una carrera matemática, es probable que se cursen cursos relacionados a los números, la física, la química o el dibujo técnico. Por ende, es más probable que haya que utilizar una calculadora para crear gráficos, con una pantalla adecuada para responder a las necesidades de las asignaturas.

Por lo mismo, en este caso sí se aconseja que las y los estudiantes inviertan en una calculadora de calidad, de tipo gráfica con sistema algebraico computacional. En ellas se resuelven ecuaciones, se usan variables, e incluso se puede programar.

Según estas necesidades se puede elegir una calculadora que sea un aporte en el proceso de aprendizaje de las distintas asignaturas.

¿Cuánto cuesta una calculadora?

Evidentemente el precio de una calculadora dependerá de su nivel de especialización, el lugar en que la compres y si esta es de segunda mano o no.

Alcancía de ahorros
Puedes optar a una calculadora de segunda mano para no gastar tanto dinero.

Una calculadora simple, sin mayores funciones, puede costar fácilmente $4000 en las grandes tiendas y ser aún más barata si tiene uso anterior. Las calculadoras científicas por su parte, van desde los $10.000 a $20.000 en las grandes tiendas.

Las más especializadas, como las gráficas y financieras, se disparan mucho más en su costo, estando las financieras cerca de los $40.000 y llegando las gráficas a costar $180.000.

¿Dónde comprar una calculadora?

Hay que tener en consideración que una calculadora se puede encontrar en distintos espacios, y que probablemente la variable de exclusividad la otorgará su precio y especialización.

Ahora bien, como ya se ha mencionado, la compra de una calculadora depende principalmente de qué tipo se está buscando para responder a determinados objetivos de aprendizaje y profundidad de los contenidos.

Si se busca una calculadora para usar en los cursos de enseñanza media, lo primero es revisar exhaustivamente si hay una en la casa, pues si hay hermanas o hermanos mayores, es altamente probable que hay alguna calculadora en casa, guardada, en un cajón de escritorio o en la típica caja que guarda todos los materiales escolares acumulados. Si no hay en la casa, entonces se puede preguntar a familiares, amigos o amigas, porque aunque no lo creas, la calculadora es altamente frecuentada.

Buscar productos por internet.
Puedes cotizar, buscar y comprar una calculadora por internet.

Ahora bien, si definitivamente no hay en casa ni en el círculo cercano, entonces puedes acceder a comprar una. Los lugares pueden ser muy variados. Por ejemplo, si quieres gastar poco dinero, puedes optar a una de segunda mano, buscando en los portales como Mercado Libre, Yapo, o en las tiendas de Facebook.

Por otro lado, si quieres invertir en una calculadora por los motivos ya mencionados más arriba, puedes ir a distintas tiendas del retail, bazares, e incluso supermercados a comprar una calculadora científica.

Si se busca una de tipo gráfica o más especializadas, entonces se puede buscar en el área de productos electrónicos y computacionales de las grandes tiendas, o en el mercado de productos de oficina.

También se puede requerir material didáctico para la enseñanza básica.

Revisa acá algunos consejos sobre ello.

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