«La polisemia del lenguaje constituye el combustible del pensamiento». Eugenio Trias

Según Education First, existen más de 6 900 idiomas oficiales diferentes en todo el mundo. El árabe es el quinto idioma más utilizado de todos, tan solo por detrás del inglés, el español, el chino y el francés. Su presencia es tan relevante que parece natural que haya impregnado en algún u otro modo idiomas internacionales como el nuestro.

Efectivamente, en nuestro idioma podemos observar la huella de distintas lenguas. Además, si tenemos en cuenta la historia de nuestro país, no es de extrañar que el árabe sea uno de los que más nos ha influido.

Si estás aprendiendo árabe, seguramente te resulte interesante sumergirte en nuestro propio diccionario y fonética para desentrañar los misterios lingüísticos de todas aquellas palabras que incorporamos de la lengua de Alá.

¡Este idioma está mucho más cerca de lo que imaginas! Y reconocer las influencias en el castellanos de seguro te dará una motivación adicional para aprender.

Seguro que te llevas más de una sorpresa con tus descubrimientos. Hasta algunas de las palabras más comunes en nuestro día a día son de origen árabe. La lingüística está llena de tesoros escondidos para quien no los quiere ver.

¿Estás preparado para conocer los grandes símbolos del mundo árabe?

Algunas palabras de uso cotidiano cuyo orígen te sorprenderá

Jirafa en África
¿Sabes de dónde viene el nombre del animal con el cuello más largo de la naturaleza?

Ya llegaremos a profundizar sobre el origen y evolución de estos términos. Pero, para iniciar, te adelantamos algunas palabras que utilizas todos los días y así puedes hacerte una idea de las sorpresas que te esperan.

Algunos vocablos que encuentran su raíz en el mundo árabe son:

  • Café
  • Jirafa
  • Limón
  • Aceite
  • Berenjena
  • Zanahoria

La breve historia de las palabras de origen árabe

Jirafa, café, diván, alfombra… Muchas palabras de nuestro día a día no son más que términos «prestados» de la lengua árabe. De hecho, estas palabras reciben un nombre en lingüística: «préstamos».

Ocurre en todas las lenguas de origen latino (con las que, naturalmente, compartimos muchas raíces e incluso palabras literalmente traspasadas), pero también con otras familias idiomáticas.

Para nosotros, puede ser mucho más frecuente encontrar palabras traídas del inglés, o directamente los llamados "anglicismos". Algunos ejemplos son: casting, reality show, spoiler, marketing, lobby stock.

Con las palabras de orígen árabe, los uso son ligeramente distintos, pero las conexiones son innegables.

¿Sabías que la palabra "café" es árabe?
Una palabra tan frecuente como café es de origen árabe.

El mundo árabe ha dado base a una gran parte de la etimología de las palabras de nuestro vocabulario. Quizás el significado de algunas haya cambiado con el paso de los años -dado el carácter mutable del lenguaje y las nuevas significaciones que los hablantes elaboran continuamente -pero la raíz se sigue manteniendo.

Para ser más precisos, según el filólogo español Rafael Lapesa, más de 4000 palabras de nuestro léxico (contando también los topónimos) provienen del árabe. ¡No es menor!

Acorde a la Real Academia Española, nuestra lengua contiene 88 mil palabras. Es decir, casi el 5% de nuestro vocabulario presenta este origen y posterior adaptación a nuestros usos cotidianos.

Y la pregunta es: ¿cómo ha podido un idioma imponerse de tal manera en sobre nuestra lengua? ¿Cómo han conseguido algunas palabras mantener su significado a pesar de sus cambios fonéticos? Además de preguntas que puedes hacerte tú mismo para reflexionar en torno a nuestro idioma: ¿Las terminologías provenientes del árabe han influido en nuestro modo de ver e interpretar el mundo que nos rodea?

Pues bien, para responder a estas pregunta, lo que necesitamos hacer para comenzar es un breve viaje en el tiempo y darnos cuenta de que España vivió durante muchos años bajo la dominación musulmana, con lo que la influencia del mozárabe y el árabe, así como de sus variantes dialectales, terminó siendo palpable en el español peninsular y, posteriormente, en los distintos países de América del Sur que fueron colonizados desde el siglo XVI en adelante.

Incluso, con la evolución del español y el desarrollo de los diversos acentos latinoamericanos, muchos de los términos y expresiones árabes se mantuvieron, sea en fonética que en significado; lo que junto a todas las otras influencias -tanto aquellas que se mantuvieron de nuestros pueblos originarios, como las que se desarrollaron con la llegada de inmigrantes europeos a nuestras ciudades -configuraron los distintos usos del español en Chile y en el resto de la región.

Además, en el siglo VII, el árabe era un idioma de alcance global y seguía extendiéndose gracias a la expansión de la civilización islámica y las rutas de comercio. El mundo árabe supo desarrollar una fonética y una etimología tan fuertes que lograron asentarse en muchos aspectos diferentes de nuestro vocabulario.

Cuaderno escritura arabe
Buena parte del conocimiento de Occidente proviene del Medio Oriente

Piensa que la cultura araboparlante dominó lingüísticamente todo Occidente hasta el siglo XIII. Con el paso de los años, la colonización, las migraciones y las relaciones comerciales crearon un flujo constante de idiomas que desembocaron en un trasvase de términos de origen árabe.

Por otro lado, la literatura también desempeñó un papel esencial en la integración del árabe en nuestro idioma, no sólo en lo que refiere a grandes autores, sino que también a grandes divulgadores del conocimiento, sin los cuales no contaríamos con algunos de los pilares de la filosofía, las ciencias, la matemática y la escritura modernas.

De hecho, si bien las teorías filosóficas de Platón llegaron a nosotros a través de autores latinos, la filosofía de Aristóteles y sus textos más fundamentales vinieron de mano de pensadores y traductores árabes.

Gracias a toda esta evolución, hoy en día podemos acercarnos un poco más al árabe a través de nuestro propio idioma, a pesar de que la fonética ha cambiado desde sus orígenes y no imaginaríamos nunca la naturaleza de su origen.

De hecho, algunas de las palabras de origen árabe que integran nuestro vocabulario son el doble de frecuentes que otras muchas de origen latino.

¿Te harías un tatuaje de estilo árabe? Quizás con una frase o palabra en esta bella caligrafía.

Descubrimientos cotidianos: Explicación de algunas de las palabras provenientes del árabe

Quizás no nos demos cuenta, pero lo cierto es que una gran parte del léxico que utilizamos en nuestro día a día proviene del mundo árabe.

Nuestra historia común ha hecho que la cultura árabe haya pasado a formar parte también de la nuestra propia, tal y como nos demuestra la etimología de las palabras.

Pongamos por caso un ejemplo muy sencillo; una frase que podríamos decir en un día cualquiera: «¿Me serviría una taza de café sin azúcar con un jugo de naranja?». ¿Sabrías decir cuántas palabras de esa oración son de origen árabe? Pues nada más y nada menos que cuatro.

El árabe dejó una gran huella en nuestro idioma.
Nuestro idioma es el fruto de siglos de evolución.

Tomemos estos términos como punto de partida para descubrir un poco más de cerca la etimología de nuestro léxico y, por extensión, el origen de las palabras:

  • Taza: El origen de este término se remonta al siglo XII. Sin embargo, su uso corriente no llega hasta el siglo XIV. Proviene de la palabra árabe «tassah» y llegó hasta nosotros por la importación de cerámicas orientales que proveían de la región de Tyr. Estas vasijas dieron significado a la palabra que empezó a identificarse con los recipientes utilizados para bebidas calientes como el té y el café. Y ya que estamos hablando de café...
  • Café: Esta bebida tan adorada por muchos chilenos -especialmente durante las mañanas de los días de trabajo y las pausas que nos tomamos durante la jornada -proviene (etimológica y semánticamente) del término «qahwah», que significaba «estimulante». Este vocablo se registró por primera vez en español en el siglo XVIII, y llegó a ser hoy la bebida asociada con levantarse, concentrarse o recibir una dosis adicional de energía para proseguir con nuestras actividades.
    En el mundo árabe, designa los granos de café tostado y la bebida caliente que se preparaba en aquel entonces. Este producto llegó a Europa en el siglo XVII gracias a los mercaderes venecianos, y a raíz de esto se expandió el término por todo el continente (de ahí que usemos esta palabra en varios idiomas: coffee, café, kaffee, caffè, etc).
    A modo de anécdota, te contamos también que existe otra teoría con respecto al origen de esta palabra. Para algunos geógrafos, el término «café» viene dado por el nombre de una antigua provincia de Etiopía, «Kaffa», que debía su nombre, según decían al término árabe «qahwah». ¿Qué crees que vino primero? ¡Cuéntanos tus impresiones!
  • Azúcar: A finales del siglo XII apareció la locución italiana zucchero (nombre adoptado, además, por un famoso músico italiano, ¿lo conoces?). Este término proviene de la palabra árabe «sukkar», que a su vez deriva del sánscrito. Cada versión, cada diminutivo y cada significado se remonta a siglos atrás. El mundo árabe expandió el término «azúcar» por todo el mundo al prestarlo a lenguas europeas como el español; de ahí sus variantes: «sucre» en francés, «sugar» en inglés, etc.
    Pfeifer, un lingüista germano, explica también que tomamos prestado de los árabes y del mundo árabe la cultura de la caña de Azúcar en regiones como Andalucía, Egipto o Sicilia.
Mujer come rosquilla
¡Ahora lo sabes! El ingrediente principal de nuestros postres tiene su origen lingüístico en el mundo árabe
  • Naranja: La primera mención a este término se remonta al siglo XIII. En sus orígenes, la «naranja» era una fruta de China, extendida por el resto del mundo gracias a navegantes portugueses a finales del siglo XV.
    Lo curioso de todo esto es que, en el mundo árabe, la locución «naranja» significa… ¡Portugal!
    Este término vivió una evolución un tanto rocambolesca hasta llegar a nuestro vocabulario. Durante varios siglos, la palabra «naranja» siguió varios caminos (y definiciones) hasta naturalizarse e integrarse en español.
    Tras dar lugar a palabras como «arancia» en italiano, «orange» en francés o «laranja» en portugués, este término se utilizaba para designar únicamente las naranjas dulces. Como ves, la escritura árabe tiene una riqueza etimológica insospechada.
Herencia árabe del español.
El mundo árabe nos ha dejado mucho; de ahí que esté tan presente en nuestra lengua.

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Más allá del léxico de la tabla (al que le podríamos añadir otras palabras como almacén o jinete) el árabe es una fuente inagotable de términos propios de distintos ámbitos del idioma. Lo encontramos en:

  • Los juegos: azar, raqueta, ajedrez…
  • La música: guitarra, timbal…
  • Las matemáticas: cifra, cero, álgebra, etc.

Entre esta multitud de términos que tienen su origen etimológico en el mundo árabe, algunas palabras pasan más desapercibidas que otras.

Resulta asombroso cómo una lengua con una riqueza etimológica y fonética tan peculiar ha logrado dejar huella con su léxico en otros idiomas, como el nuestro. Tanto es así que muchas palabras de origen árabe se han convertido en vocablos de lo más comunes en español.

Te animamos a que aproveches esta influencia en nuestro idioma para aprender árabe descubriendo palabras día a día, examinando las raíces de cada término de origen árabe utilizado en el español.

Esta investigación además te abrirá las puertas a una cultura fascinante, de la que podemos aprender e inspirarnos muchísimo. Como con todo aprendizaje nuevo, especialmente tratándose de otras costumbres y tradiciones, no será extraño que encuentres determinados choques, o cosas que no te resulten agradables.

Analizar las materias de estudio desde un punto de vista crítico siempre es positivo, y el espíritu debe ser curioso, respetuoso y analítico. ¡Esto se aplica a todo! Cuando estés analizando la lingüística, reflexiona respecto del uso que damos a determinadas palabras de raíz extranjera. ¿Es el significado adecuado? ¿Ha evolucionado para bien o para mal? ¡Anímate a teorizar y proponer tu punto de vista!

Si quieres seguir curioseando y descubriendo el origen de muchas palabras, te recomendamos que te consigas o compres un buen diccionario etimológico. ¡Te asombrará lo que puedes averiguar yendo hacia atrás en la historia de la semántica y de nuestro idioma!

Además de las huellas en nuestra lengua, el mundo árabe nos ha dejado muchos monumentos. ¡Descúbrelos leyendo nuestros artículos relacionados!

¡No paran las sorpresas! Palabras árabes que no sospecharías que lo son

Sabemos que muchas de las palabras de origen árabe que encontramos en nuestro idioma tienen una serie de características comunes. Por ejemplo, cuando los vocablos tienen como primera sílaba <al->, sabemos que muy posiblemente sean de raíz árabe. Por ejemplo: Almohada, Albacete, Algarve, Algeciras, Almería, Alforja, Alcalde, Almacén, Alcohol…

En español el árabe está muy presente.
¿Te sorprende la presencia del árabe en nuestra lengua?

No obstante, hay otros muchos vocablos que jamás habrías imaginado que son de origen árabe. ¡Verás qué sorpresa!

  • Fideo (y el valenciano fideuá): Una palabra tan común como «fideo» es de origen árabe. El vocablo árabe-hispano fidaws nos dio tanto la palabra «fideo» como el término «fideuá» (si has estado en España o disfrutas de esa gastronomía, probablemente has escuchado esta palabra. Se una para designar al plato valenciano parecido a la paella, pero cocinado con una base de fideos en lugar de arroz). La raíz del verbo árabe que compone esta palabra, fadan, signfica «desbordar» o «sobresalir». ¡Es una bella y divertida procedencia! Cuando pones a cocer la pasta en una olla, ésta crece y empieza a sobresalir por los bordes. ¡El árabe es una lengua semánticamente muy interesante!
  • Jabalí: Este término proviene del árabe «gabali», que significa «montaraz». Se utiliza para hacer referencia a todos aquellos mamíferos que emiten ronquidos, como es el caso de los cerdos, tanto grandes como pequeños. Es más, el término «gabali» viene a su vez de «al-gabal», que significa montaña. En definitiva, este término se utiliza para denominar al cerdo o chancho de montaña, y hoy viene relacionado a esta particular especie.
  • Limón: Quizás ya sabes que el limón no proviene de los países árabes, y podría parecerte extraño que esta palabra del español encuentre su raíz en el Medio Oriente. De hecho, este fruto proviene de la India, pero su nombre fue establecido cuando los árabes conquistaron Persia. Durante la conquista, denominaron a este cítrico con la palabra «leimun». Más adelante, los limones fueron llevados a España y, desde allí, hasta Latinoamérica. Su nombre fue evolucionando y adaptándose a la fonética española, hasta dejarnos el actual «limón» (además de todas las ricas preparaciones y tragos que podemos hacer con este ingrediente, ¿qué te parece?)
  • Noria: ¿alguna vez te habrías imaginado que la palabra «noria» podría ser de origen árabe? Es una palabra que no se utiliza tan frecuentemente en Chile, pero que de todas maneras podemos comprender y eventualmente emplear. ¿Sabes de dónde viene? Esta palabra deriva del término «na’urah», que significa crujir, en referencia al ruido que hacen este tipo de construcciones de los parques de diversiones, como ocurre también con las montañas rusas. Esta es una de las muchas máquinas que llevaron los árabes a Europa, y por herencia adquirimos nosotros también esta manera de denominar la rueda de la fortuna.
Limon fondo amarillo
Ahora ya sabes de dónde proviene el nombre de esta fruta cítrica, ¡sigue explorando!

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Ahora, estos son solo cuatro ejemplos de entre otros ¡muchos! Todo lo que te hemos explicado en este artículo es apenas una pincelada de todas las palabras que con tu diccionario etimológico vas a descubrir y ver en un modo diferente a partir de hoy.

Es cierto que, si hablar árabe puede parecer diametralmente distinto a hablar español, lo cierto es que hay un grandísimo número de palabras que comparten una raíz común. Eso no bastará para que lleguemos a ser bilingües, esto está claro, pero sí que nos servirá para tener un punto de partida sólido y seguir aprendiendo la fonética, la lectura, la escritura y los diferentes modos de conversación.

Con un diccionario etimológico puedes examinar todas estas palabras y reflexionar sobre la evolución de los términos (semántica y fonéticamente) y su significado actual. ¿No te gustaría saber cómo hemos integrado en nuestra lengua palabras como «química», «masaje» o «marroquinería»? (Si nos detuviéramos a explicar todos los ejemplos, posiblemente nunca terminaríamos).

En resumidas cuentas, hay muchas palabras que forman parte de nuestro día a día y que nunca imaginaríamos que tienen un origen etimológico árabe. Esto te servirá como motivación para aprender árabe. ¿Por qué te interesa esta lengua? ¿Tu familia proviene de alguno de los países del mundo árabe? ¿Quieres hacer un viaje y vivir una experiencia de intercambio cultural?

Se trata de explorar lingüística y sus misterios, reconociendo los puntos en común que tiene nuestro idioma con tantas otras lenguas lejanas y aparentemente ajenas a nuestra tradición… ¿Te animas a descubrirlos?

Otra opción para aprender árabe consiste en viajar por algunas de las ciudades más bonitas de Oriente Medio. Se trataría de una experiencia que cambiará tu vida y tu manera de ver el mundo. ¡Vive una aventura con las facilidades que un dominio básico -o incluso avanzado, si te entrenas con un buen profesor de idiomas -de la lengua te puede entregar para interactuar.

Conociendo al menos un poco de árabe, podrás conocer personas locales, disfrutar de la comida y orientarte por los distintos países y rincones de esta parte del mundo con mucha mayor fluidez, seguridad y comodidad.

¡Conoce nuevas personas y vive nuevas experiencias! Empezando con los puntos de conexión entre nuestro idioma español y otras lenguas extranjeras, descubrirás un utilísimo puntapié inicial.

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Alexandre